lunes, 26 de marzo de 2012

El espíritu del lince de Javier Pellicer


Hacía mucho tiempo que no leía una novela histórica y eso que, en mis inicios como lector solía devorar una tras otras novelas de ese género. Quizás dejé de leerlas al descubrir que las novelas negras me aportaban más emociones, pero os tengo que decir que después de leer El espíritu del lince de Javier Pellicer me lo plantearé de nuevo.

Las novelas históricas son las más vulnerables a las feroces críticas de los lectores, y más si entre ellos se encuentra un entendido en la época donde se sitúa la acción. Yo no soy ningún entendido en historia y por tanto no podré aportar nada al respecto, pero me quedo con las palabras del propio autor en el apéndice de la novela: “El espíritu del lince es una novela respetuosa con la Historia, a pesar de las obvias licencias, que espero sean perdonadas por los lectores y los especialistas”.
Y también considero de una total transparencia que en ese apéndice nos explique algunas de las licencias antes referidas, además de añadir dos extensos glosarios uno de personajes, y otro de topónimos y gentilicios para mayor aclaración del lector.
La Historia tiene lagunas y el trabajo de un escritor de novela histórica es rellenar esas lagunas y hacerlas creíbles para el lector. En mi opinión, Javier lo consigue con creces; hace creíble la historia y lo más importante, la hace sumamente adictiva. Creo que el trío Icorbeles, Alorco y Nistan, los personajes principales de la novela le dan un buen juego a la trama y nos brindan la oportunidad de pasar un rato muy entretenido.
Quizás los más puristas quisieran que todo lo que sucede fuera verídico al cien por cien, pero entonces dejaríamos de hablar de una novela históricas y nos encontraríamos delante de una tesis doctoral.

Javier Pellicer ha hecho un trabajo de documentación encomiable. Se ha empapado de una época histórica de la que se ha escrito muy poco y de ahí el reto, de ahí el riesgo y creo que el acierto. Lo que no entiendo es lo que le ha costado sacarla al mercado habiéndose escrito tan poco sobre la Iberia del S.III a.c. y teniendo la calidad que tiene el texto.
Por el contrario, y por poner una pega, esa gran documentación, que seguro le ha aportado a Javier mil y un datos, ha hecho que nos los quisiera mostrar todos y algunas veces, pocas, el texto sufría con ello. Se tornaba un tanto barroco, sobrecargado, pero como he apuntado, eso sucede en contadas ocasiones.

Una de las cosas que puede sorprender al lector es que está escrita en primera persona. Es el propio Icorbeles, el Elegido por sus Antepasados, el que nos va explicando la historia en lo que serían sus memorias. Eso tiene sus ventajas e inconvenientes. La mayor ventaja es la de sentirse muy próximo al personaje, de ver la historia con sus ojos, de oler la sangre de los caídos; el mayor inconveniente es que en los momentos álgidos de las batallas sepamos de antemano que no puede suceder y le quite un poco de emoción.

Creo que la mayor fuerza de la novela está en sus personajes, bien construidos y bien relacionados. Javier ha sabido explicar la trama con la pausa necesaria dándole en cada tramo de ella la importancia que se merecían unos u otros sin que sus sombras se taparan.
A destacar la relación Icortas-Icorbeles (padre-hijo) y el duro entrenamiento al que le somete desde la frialdad, pero con el cariño; la participación de Carbón el perro de Icorbeles que le da un tono risueño al texto; Icorbeles-Azarbaal, éste segundo contratado por Icortas como protector y maestro particular en el arte de la guerra; Icorbeles-Alorco, la unión de un ibero y un cartaginés como si de hermanos se trataran; y para finalizar la más potente de las relaciones: Icorbeles-Nistan, el amor prohibido de un ibero por una cartaginesa y que en algunos lances puede hacer sufrir a los más románticos.

Como veis, Javier ha querido dotar a su primera novela de múltiples y variados de ingredientes para hacerla llegar al mayor número de lectores, y tratándose de una novela histórica creo que es de agradecer. Seguro que a muchos de vosotros os hubiera gustado que las clases de historia tuvieran otros ingredientes que la hicieran más atractiva.

Además, y en una moda que se comienza a extender y que me está gustando, Javier ha preparado unos relatos post-novela que regala a todos aquellos que demuestren (mediante fotografía en facebook) que son propietarios de la novela. En ellos se ahonda en alguno de los personajes de dicha novela, haciendo las delicias de los que hayan disfrutado de ella.

Sobre el final decir que me ha parecido triste y alegre a la vez, como esos platos donde se mezcla lo dulce con lo salado (A mi personalmente me gusta la mezcla).
Y otro dato sobre el final, no sé yo si Javier nos está anunciado por dónde irán los tiros de su próxima novela.

Y para ir acabando, creo que con la publicación de esta novela se ha hecho justicia con un escritor que lleva muchos años batallándolo y estoy convencido que no será la última que podremos leer de él.
Por todo ello creo que El espíritu del lince merece entrar en vuestras casas, pero como siempre digo, es una recomendación. Ahora os toca decidir a vosotr@s.

Hazte con ella en Ediciones Pàmies
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